Los beneficios del aceite de coco

¿Por qué es más saludable utilizar aceite de coco para cocinar?

El aceite de coco tiene una combinación única de ácidos grasos, de los cuales aproximadamente el 90% están saturados. Debido a esto, es extremadamente resistente a la oxidación cuando se calienta a temperaturas muy altas. Por lo tanto, el aceite de coco es perfecto para los métodos de preparación de alimentos que utilizan una temperatura alta, como freír. También se puede utilizar con éxito en guisos o en recetas de dulces para reemplazar otras grasas. Aceite de coco para cocinar no tiene olor y no cambia el sabor de la comida (es diferente del crudo).

Además, uno de los ácidos grasos predominantes en el aceite de coco es el ácido láurico, que el cuerpo descompone en monolaurina. Estas sustancias tienen la extraordinaria propiedad de matar patógenos como bacterias, hongos o virus. Así, el consumo de aceite de coco previene y combate diversas infecciones en el organismo.

El consumo de mantequilla o aceite de coco ayuda a adelgazar

Además de la resistencia al calor, el aceite de coco contiene casi todos los triglicéridos de cadena media. A diferencia de otras grasas que se componen principalmente de ácidos grasos de cadena larga, este tipo de grasas pasa del sistema digestivo directamente al hígado, donde se utilizan como una fuente rápida de energía para el cerebro y el cuerpo, o se transforman en cetonas. cuerpos. Por tanto, las grasas de cadena media se utilizan con éxito en el tratamiento de diversas condiciones de malabsorción.

Además, el aceite de coco es «termogénico»: su consumo aumenta el consumo de energía al quemar grasa. Varios estudios han demostrado que agregar 1-2 cucharadas de ácidos grasos de cadena media a la dieta por día ha llevado a un aumento del 5% en la ingesta de calorías, es decir, alrededor de 120 calorías por día.

También se encontró que consumiendo una determinada cantidad de calorías aportadas por los ácidos de cadena media, el nivel de saciedad obtenido es mayor que consumiendo la misma cantidad de calorías aportadas por otro tipo de grasa. Al aumentar el nivel de saciedad, se reduce automáticamente el apetito y, en consecuencia, el número de calorías consumidas en su conjunto.

Para consumo directo se recomienda usar aceite de coco sin pasteurizar, obtenido por prensado en frío. Puede usar mantequilla de coco engrasada en el pan, agregada a las gachas de avena o para enriquecer el café de la mañana.

Finalmente, es importante recordar el valor cosmético de la manteca de coco, que se utiliza con éxito en el cuidado de la piel y el cabello, lo que le da un aspecto suave y saludable.